Schrift
LogoBanner
Home Mapa del sitio Enlaces Wallpaper La Hueca Foros Twitter Contáctenos Recomendación Búsqueda
Busco Compañer@ de Viaje   
Usted está en www.ecuaworld.com.ec / Provincias / Sierra / Carchi












Escudo Carchi

Superficie: 3.699 Km2.

Población Provincial: 145.000 habitantes aprox.

Capital: TULCAN con 40.000 habitantes aprox.

Fundada el 11 de Abril de 1851 en presidencia de Diego de Noboa y Arteta

Aeropuerto Semi-internacional con vuelos Tulcán (Ecuador)- Cali (Colombia).

Otras ciudades: Mira, El Angel, San Gabriel.

Importancia turística: Bosque de arrayanes, lagunas, gruta de La Paz, comercio fronterizo, zona de froilejones, parque-cementerio de Tulcán, flora.











Carchi












Carchi












Carchi




Carchi

Himno del Carchi

¡Salve!, heroica Provincia del Carchi.
Gloria a ti centinela norteña,
que levantas gallarda la Enseña,
de la Patria, en la linea inmortal.

Aquí, estamos los tuyos, tus hlios,
que por siempre queremos mirarte,
como vemos a nuestro Estandarte,
por el asta, subir y flotar.

¡Oh!, la tierra del Norte, las tierras,
donde empieza la muestra sagrada;
donde está la primera pulgada
de la herencia, que es nuestro solar.

¡Salve!, tú, que nos diste la sangre;
esa misma, por ti, seré tuya:
que se vierta gloriosa y refluya,
para verla, en el Iris brillar.

¡Cuánto has hecho y has dado a la Historia!,
como nadie, tal vez, donde quiera,
que tu mano llevó la Bandera
por la Patria, la Idea, el Hogar.

¡Gloria al pueblo carchense!, que sabe
de las armas volver al arado,
ser labriego y mañana soldado,
ciudadano en la Guerra y la Paz.


Nuestro padres vivieron con honra;
nuestras madres, soñaron, despiertas,
cuando vieron, por fin, que eran ciertas
las conquistas de la Libertad.

¡Oh!, Provincia admirable y fecunda,
milagrosa, vital, sorprendente;
cofre de oro, del fruto presente;
dulce tierra de todo sembrar.

¡Gloria a ti, por tus hondos anhelos!,
por tu claro pensar, por lo que eres;
tierna cuna de heroicas mujeres,
que han dejado su huella ejemplar.

Aquí, estamos nosotros, los tuyos,
los carchenses que alzamos, al viento,
nuestro grito de fe y juramento,
por tu gloria, en la Patria inmortal.

¡Salve!, tú, la Provincia maestra
del esfuerzo asociado, cuando haces,
sola y fuerte, en tus obras audaces,
un milagro de acción popular.

¡Ádelan te!, Provincia del Carchi,
tus Cantones te aclaman, fervientes,
y, en el pecho, tú misma los sientes
cómo se unen, a ti, mucho más...


Carchi


Enormes "frailejones" rodean el gran páramo de tierra fría, complementado con lagunas y chorros que refrescan toda la región, haciendo que su gente temple su carácter con el recio clima, sin dejar de ser alegres y luchadores.
 
Bosque centenario de arrayanes, gruta de estalactitas transformada en Santuario de la Virgen de La Paz, parque de ciprés con cien figuras en Tulcán, son otros atractivos de importancia, rodeados por su fértil tierra agrícola y ganadera, que junto a su activo comercio fronterizo con Colombia, mueven fuértemente su economía.
 
Tulcán su capital y San Gabriel, son ciudades que conservan su atractiva arquitectura popular con calles amontonadas por sus ventas y su activo comercio semanal.
 
GRUTA DE LA PAZ: Desde la carretera Panamericana, cerca a la población de La Paz y tomando un pequeño desvío de unos 5 Kms. hacia el río Apaquí encontramos una gruta natural llena de estalactitas que se suspenden desde la parte superior de la caverna, hoy transformada en gruta que se venera a la Virgen de Rumichaca de La Paz, manteniendo su estructura original, alrededor de una pródiga naturaleza que inspira paz.
 
ARTESANIAS: Sacos de lana, curtiembres de cuero, tejidos de lana, talabartería.

Información turística

Un cuadrante, un espacio de barro, similar al pueblo de Israel, corresponde a la Provincia del Carchi, pero con sus propios caracteres climáticos de flora y de fauna que imprimen su fuerza telúrica en el ciudadano que habita en esta zona, terreno propicio para la cultura y para el arte en sus diversas manifestaciones. Para llegar a ella, la carretera panamericana, que es única desde Ibarra hasta el valle del Chota, en este último abre sus brazos bifurcándose en las vías occidental (Mascarilla, Mira, San Isidro, El Angel, Bolí var, San Gabriel, Tulcán) y la oriental (El Juncal, Cunquer, Bolívar, San Gabriel, Huaca, Julio An drade, Tulcán).

Partiendo desde Mascarilla por la vía occidental hacia la capital de la provincia (Tulcán), el turista tendrá que llevar consigo el paisaje sencillamente hermoso que se queda en la retina, al mirar retrospectivamente la provincia de Imbabura y ese lienzo natural recostado sobre la margen suroriental del Rio Chota, en cuyas arenas se deslizan aún ritmos y costumbres africanas, pero impulsadas ya por sangre y vivencia ecuatoriana.

Ascendiendo por carretera de primer orden y a diez minutos de Mascarilla existe un mirador natural que aún no consta en ninguna guía de la Dirección Nacional de Turismo: La Portada, desde el cual se domina y sin esfuerzo el valle del Chota, con su espejo fraccionado, al esconderse el río debajo de los juncos timbrados de esperanza; se divisa además el Cayambe, cono de nieve permanente; el Cotacachi e Imbabura, a cuyas siluetas se escapan, caen a veces sobre la espuma viajera de sus lagos. En la Portada se multiplican a diario los frutos de clima tropical, matizados con jardines de cucardas, arupos, urapanes, jacarandas y delgadas buganvillas. A cinco minutos de la población de Mira, asiento de la Comisión Rural de Cultura de la Provincia, abre sus puertas en febrero a turistas de varias procedencias, por la amabilidad de sus gentes, vistosidad de sus comparsas, el desfile de bandas y costumbres campesinas, desfile de la Chamarrasca y el novillo de bomba, a más de los juegos pirotécnicos y la devoción primigenia del hombre mestizo hacia el Santo, cabeza embriagadora de su pueblo.

Ascendiendo hacia el Norte, y a quince minutos se llega a San Isidro, clima frío, granero de la provincia, especialmente de trigo y de cebada. A quince minutos y un poco al Oeste, la ciudad de El Angel, capital del Cantón Espejo; sus calles empedradas, sus capillas centenarias, sus balcones, de los que escapan geranios y sonrisas sin nombre, hacen de ésta, atractiva al turista que se queda sin reparos en busca de descanso. El páramo del Angel es sin duda un campamento natural donde el frailejón y el pino dominan la vegetación.

Quince minutos y al Nororiente, la población de Bolívar, con menos altura física que la anterior, constituye la verdadera antepuerta del turismo carchense, centrado en el balneario y santuario de las Lajas de Rumichaca de la Paz.

Si volvemos a la articulación mayor de la vía oriental de la carretera panamericana, y partiendo del Juncal, población mestiza y morena de la Provincia de Imbabura, cruzamos un puente provisional sobre el Río Chota, el mismo que conduce a la población antes mencionada de Bolívar, sitio en el cual confluyen los ramales oriental y occidental de la carretera panamericana (Cantón Montúfar); pero antes de hacerlo detengámonos en una antigua hacienda, o mejor un latifundio de Caldera, hoy en manos de cooperativas agrícolas debidamente organizadas por gentes de color, cuyo vientre rasgado por el arado y dividido por infinidad de zanjas y linderos naturales, hacen de ella un costurero, en cuyo lenguaje se esconden riachuelos y en cuyas suturas crecen el tomate, aguacate, caña de azúcar y tantos frutales que han rescatado en parte la premura económica de las gentes esclavas física y espiritualmente en tiempo de la conquista.

Desde Bolívar, avanzamos a la población de la Paz y desde ella, por camino escabroso a la Gruta de Rumichaca, desafío permanente para la pintura y escultura surrealistas; las estalactitas y estalacmitas hacen esfuerzo por escaparse de los riscos y embarcarse en las aguas del Río Apaquí, remanso y cascada de distancias. Un pequeño hotel, administrado por monjas misioneras, da albergue al turista, desde cuyas ventanas mira quebrarse, a la columna de los Andes.

Desde La Paz, diez minutos a San Gabriel, pasando por pequeños caseríos, que como el Capulí han sido los grandes responsables para que el Carchi en lo deportivo sea cuna de campeones en la rama del ciclismo nacional e internacional.

San Gabriel, ciudad heroína, dueña y señora en el Procerato del Trabajo, es una de las pocas que en la sierra ecuatoriana conserva el mensaje español de sus fachadas, sus calles, la gracia estrictamente femenina de sus hijas y el músculo en tensión de sus varones; la plástica y la música se reflejan en residencias y pequeños hoteles, permiten al turista compartir el ancestro especialísimo del montufareño y salir desde allí a la laguna del Salado y los bosques de Arrayán.

De San Gabriel a Tulcán, treinta minutos pasando periféricamente por las parroquias de Huaca y Julio Andrade, emporios agropecuarios que han progresado en el tiempo. Desde el cruce de cordillera (Nudo de Bolinche) y a diez minutos de la capital provincial (Tulcán), se divisa una sabana verde-azulada, de cuyo surco central se desprenden geométricamente las calles de la ciudad.

Pensiones y hoteles de primera clase permiten el alojamiento a turistas flotantes, ecuatorianos y colombianos. Su cielo parece un desafío a la verde clorofila de sus campos, pues por él desfilan núbes verdes que atraparon hábilmente al iris y a la pluma de Montalvo. Desde cualquier ángulo de la ciudad y hasta cuando el sol se rinde, tenemos a Occidente el Cumbal y el Chiles, capricho arrugado de los Andes, guardianes celosos que compiten a diario su aliento con quemantes fumarolas.

Parques, iglesias que se incendian al iniciar la noche con focos y grito de campanas, tribunas al aire libre dispuestas siempre a escuchar el grito universal de la palabra; ésto y mucho más hacen de Tulcán una capital cultural. El núcleo de Carchi de la Casa de la Cultura Ecuatoriana y el Grupo Caminos de Tulcán, injertados al labio mayor de un grupo de poetas, hacen de este barrio la tierra buena.

La arquitectura en verde, descanso final de los humanos, hacen del cementerio de Tulcán no el sitio destinado para el llanto, sino mejor un museo infinito del silencio, fraccionado en jardines y tallados cipreses que a tiempo envidiaron palacios y avenidas orientales.

De Tulcán a Chapués por caminos vecinales, para mirar la espiga, desafiando la gavilla y sobre todo para alcanzar con las plantas una de las piedras pintadas en cuyas aristas se deslizó la historia, archivando por siempre el color y el lenguaje quemados por el sol de lo aborigen.

Al Occidente, el Río Bobo, alargando raíces para abrazar al río de frontera, el Carchi, en cuyas aguas humedeció sus manos el Cervantes de América y en cuya arena quedó parte del insomnio al escribir sus obras exentas de la angustia en el exilio. Al pie del Chiles la tierra se escapa a bocanadas, furiosa, hirviente, con sus aguas termales.

De Tulcán hacia el Norte, por la carretera panamericana y a escasos diez minutos, el puente de piedra, Rumichaca, signo de frontera con Colombia. En el centro imaginario del puente fronterizo, Bolívar, el padre de la Gran Colombia, dijo: «Para nosotros la Patria es la América.»



Provincias

Navegación

Copyright© MaQuiNet® 1997-2010, Todos los Derechos Reservados.
Mas sobre Ecuador y las islas Galapagos en: www.ecuaworld.com.ec